Reseña: “El fuego en el que ardo”

Por Daniel Romero, coordinador de Educación-COGAM.

                “La historia interminable”, “Momo”, “Huckleberry Finn”, “Las aventuras de Tom Sawyer” o “El camino”, son algunas de las muchas novelas sobre la amistad, sobre la marginación, sobre ser distinto, sobre el paso de la niñez a la vida adulta, sobre cómo la sociedad nos “obliga” a crecer. Todas ellas grandes y entretenidas novelas, habitualmente de lectura obligatoria en colegios e institutos junto con clásicos de la literatura. Por otro lado, tenemos las sagas de literatura juvenil, esas que han logrado introducir en la lectura a cientos de millones de lectores y lectoras adolescentes en todo el mundo: “Harry Potter”, la saga “Crepúsculo”, “Memorias de Idhún”, “Cazadores de sombras”, “Los Juegos del Hambre” o “Las crónicas de Narnia”, por citar algunas.

                Novelas que hacen que el adolescente lector (joven, buscando entendimiento, large (5)sentirse identificado, encontrar su lugar en el mundo) se vea reflejado en las páginas que pasa con avidez y quiera ser protagonista de la historia. Y suelen conseguirlo. ¿Quién no ha esperado que llegara la carta de Hogwarts o que Fújur apareciera de la nada y nos librase de una clase particularmente aburrida? Sin embargo, en todo este abanico literario, pese a encontrar grandes valores y aventuras fascinantes, hay algo que a duras penas encontramos: protagonistas homosexuales. ¿Dónde están esos vampiros gays que llegan para fijarse en el chaval más soso del instituto? ¿Dónde, esas lesbianas luchadoras que levantan en armas a una sociedad distópica contra un tirano opresor? En el mejor de los casos, hay un gay amigo del protagonista (no digamos ya personajes bisexuales, asexuales o con una identidad de género no cisexual).               

                En una época tan compleja como la adolescencia, cuando tan necesitados estamos de que alguien nos entienda, a menudo son los libros y la música los que nos ayudan a superar esa sensación de “nadie me comprende, el mundo está contra mí”. ¿Acaso el adolescente gay, la joven lesbiana, los quinceañeros bisexuales, las chavalas trans*,  no tienen derecho a leer historias con las que se sientan identificadas? ¿Acaso no tienen derecho a ver reflejada su realidad sexual o de género en una novela de aventuras, fantasía o romántica sin necesidad de ser relegados a un segundo plano?

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HAZTE OÍR ANTES QUE ELLOS

Artículo escrito por Eloy Gabaldón, profesor de secundaria y voluntario de Educación-COGAM, acerca de la importancia de las familias en la educación de sus hij@s en materia de respeto a la diversidad.
  
Muchos padres y madres infravaloran en incontables ocasiones a sus hijos e hijas para salir del paso. Esta afirmación que aparenta ser dura es más real y frecuente de lo que podamos imaginar. Pongamos un ejemplo práctico: 
 
Una madre y su hija mientras ven la televisión. La niña pregunta a su madre: “Mamá, ¿Por qué en ese bus naranja pone que los niños tienen pene y las niñas vulva si eso ya lo sabemos?” Y la madre responde: “Es muy largo de explicar hija mía y no lo entenderías. Mejor acaba de hacer tus deberes.”
 
Hay padres y madres que piensan que sus hijos son demasiado jóvenes para entender todos los mensajes lanzados en los medios de comunicación. Se bloquea entonces a los más jóvenes cada vez que se intenta parar los pies de su curiosidad con frases del tipo: “Ya te enterarás cuando seas mayor” o “Eres todavía muy joven para saber qué es eso”. En realidad, estos padres y madres solo pretenden salir del paso de la manera más rápida, fácil e irresponsable.
 
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¿Cuál es el peligro de responder de esta manera a los que tienen todo por aprender? 
 
Cuando un padre o madre pierde la maravillosa ocasión de encontrarse frente a su hijo o hija manifestando curiosidad sobre un tema del que todavía no tiene opinión y, el adulto, ya sea padre, madre o educador, le responde con una de esas frases de bloqueo, la responsabilidad educacional se está derivando hacia otros canales, a menudo inciertos. El tiempo, en educación, es un factor primordial. Es decir, llegar antes que cualquier otra persona con la idea correcta es imprescindible para que los menores no adopten ideas o actitudes que puedan conllevar problemas en el futuro. Si, como padres, o madres, no somos los primeros en abordar las dudas de nuestros hijos e hijas, se pierde la ocasión más hermosa y fructífera de la labor adquirida como progenitores: educar en valores. 
 
Entendemos la Educación en Valores como el proceso de capacitar al ser humano de aquellos mecanismos cognitivos y afectivos, que, en completa armonía, nos ayuden a convivir con la comprensión necesaria para integrarnos como individuos sociales en el mundo que nos rodea. Se trata de trabajar las dimensiones morales de la persona para así dotarnos de autonomía, racionalidad y uso del diálogo. Dichos valores posibilitarán el equilibrio y empatía necesarias frente a las diferentes formas de pensar y actuar que se nos presenten en una relación social.

Los procesos de Galileo se vuelven a HacerOír

Por Carlos Javier Sarmiento, voluntario de Educación-COGAM

Por cuanto tú, Galileo … fuiste denunciado, en 1615, a este Santo Oficio, y vosotros APA, OMS y demás instituciones inclusive gubernamentales e individualidades científicas y otros organismos activistas por la diversidad sexual y de identidad de género, … fuiste/is Denunciado/s por medio de la publicación “¿Sabes lo que quieren enseñarle a tu hijo en el colegio? Las leyes de adoctrinamiento sexual” y el bus de Hazte.Oír … por – como lo hiciera Galileo en su día -, sostener como verdadera una falsa doctrina enseñada por muchos, a saber: que el Sol está inmóvil en el centro del mundo y que la Tierra se mueve y posee también un movimiento diurno, cuyo equivalente actual es que vosotras afirmáis que hay niñas con pene y niños con vulva; así como por tener discípulos a quienes instruís en las mismas ideas; así como por mantener correspondencia sobre el mismo tema …; … esta suprema universal Inquisición, califica las dos proposiciones de la estabilidad del Sol y del movimiento de la Tierra, … como sigue:

  1. La proposición de ser el Sol el centro del mundo e inmóvil en su sitio es absurda, filosóficamente falsa y formalmente herética … Y lo mismo es equivalente a que hay niñas con pene y niños con vulva
  2. La proposición de no ser la Tierra el centro del mundo, ni inmóvil, sino que se mueve, y también con un movimiento diurno, es también absurda, filosóficamente falsa y, teológicamente considerada, por lo menos, errónea en la fe. Lo cual viene a ser lo mismo que la heterosexualidad no sea el centro inmóvil de la sexualidad, que la identidad de género no sea fija en machos y hembras y afirméis que está en movimiento durante el desarrollo de la persona: absurdo, falso y erróneo.”

Cita casi literal de la Sentencia de la Inquisición a Galileo

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Imagen desde http://rownak.com (CC) ©

Cuando escucho al vocero y presidente de HazteOir argumentar a favor de la iniciativa del autobús que ha movilizado recientemente su organización por las calles de Madrid, entiendo, por sus argumentos, que ni él ni las personas que le apoyan pueden concebir que el determinismo biológico como eje de la identidad de género es un tema problematizado por las academias y las organizaciones científicas, de lo cual se están haciendo eco algunos entes gubernamentales en el mundo entero, asumiendo que todas las afirmaciones sobre identidad, sexo biológico y género están ampliándose y en discusión. Veo que Arsuaga Rato y su asociación no pueden seguir el ritmo de los nuevos tiempos y replantearse cambios parciales de la educación que recibimos por parte de instituciones que, ciertamente nos habían explicado el mundo desde un lugar de autoridad, el mismo lugar desde el que hoy y como siempre quieren enseñarnos la revisión de sus leyes y categorizaciones. Aunque muchas veces lo parezca, el universo científico no es obtuso per se.

Creo que padres y madres, en el ámbito doméstico, pueden educar a su progenie en virtud de los valores, principios y creencias que practiquen de modo particular y bajo el amparo de los derechos fundamentales de libertad de pensamiento y credo que da la democracia. Tienen derecho a emprender la lucha que consideren oportuna, como lo hemos hecho las personas que pertenecemos al colectivo de la diversidad sexual y de identidad de género, quienes hemos planteado vindicaciones durante siglos. Lo que carece de rasgos democráticos es imponer esos principios por encima de otros y pretender que las políticas de educación ignoren en la elaboración de sus proyectos curriculares los avances e investigaciones que atañan a las materias que fuere.

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Tutorías LGBT y Alianzas X la Diversidad

Por Daniel Romero, coordinador del grupo de Educación-COGAM

      La labor de los colectivos LGBTI+ en las aulas es muy importante para plantar la semilla del respeto y la empatía, para despertar el interés por la diversidad en el alumnado. Llegamos con nuestros talleres sobre diversidad afectivo-sexual, revolucionamos sus ideas sobre identidad de género, amor o sexualidad, les abrimos los ojos frente al acoso LGBTIfóbico, frente al machismo, frente a la discriminación. Durante unos días est@s alumn@s se convierten en expertos en género, en adalides de la diversidad sexual. Sin embargo, todo este entusiasmo se va diluyendo con el paso del tiempo, se ve arrastrado por la rutina diaria de estudios, amoríos adolescentes y vida social. Así que, cuando COGAM, SOMOS, Arcópoli, LAMBDA o cualquier otro colectivo que imparte talleres contra la LGBTfobia se va, ¿cómo podemos lograr que nuestra labor no acabe en un cajón polvoriento de la memoria de est@s chavales?

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El respeto, las bofetadas y chistes de acoso

José Vela, uno de los miembros más activos del grupo de Educación, escribía hace un par de días este artículo (que reproducimos íntegro) en el diario digital BEZ al respecto de la falta de respeto, empatía y, en conjunto, ausencia de valores que, a veces, nos encontramos en las aulas:

Desde el grupo de Educación del Colectivo COGAM, entre otras actividades, formamos a las futuras y futuros dinamizadores que impartirán talleres de prevención de LGBT-fobia. Hace tiempo que nos dimos cuenta de que lo más importante, el valor fundamental en el que se fundamenta cualquier taller de prevención o de intervención, es la empatía y el respeto. Mi amigo y compañero Dani nos recordaba en una formación cómo, en muchas ocasiones, los talleres no pueden cubrir todos sus objetivos porque encontramos que nos falta la base esencial. En algunos centros la carencia trabajo en valores es preocupante. No se puede trabajar el respeto al otro, al diferente, si no se han transmitido unos mínimos valores de respeto y, sobre todo, de empatía a lo largo de la escolarización. En estas ocasiones, dedicamos el taller a explicar que las compañeras y compañeros son personas y sienten como cada uno.

¿En qué momento alguien moralmente sano puede pensar que va a tener a la opinión pública de su parte cuando le tomas al pelo a alguien, este te responde con una bofetada, le denuncias y anuncias que esperas que pierda su trabajo gracias a ésta?
Después de años impartiendo talleres adquieres la capacidad de detectar en el alumnado, en minutos, cuándo hay cohesión, respeto, y  capacidad de ponerse en el lugar del otro. Qué siente la otra persona cuando ocurre tal cosa. Este pequeño detalle es la piedra angular del éxito de toda intervención educativa. Desde eliminar el fracaso escolar hasta limpiar de racismo nuestros colegios. Todas dependen de la empatía. Tan importante es que las sucesivas leyes educativas españolas lo han ido recogido en sus articulaciones. La formación integral de la persona se debe trabajar desde primaria pues el aprendizaje en valores es fundamental. La Institución Libre de Enseñanza del año 1876 ya lo recogía.
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Contra el odio, EDUCACIÓN

 En las últimas semanas, ha llegado a los centros educativos de Madrid un documento que señala, acusa y ataca directamente a organizaciones como el Grupo de Educación de COGAM, que desde hace 18 años trabaja para prevenir el acoso escolar LGBTfóbico y la violencia de género.

 Queremos hacer constar que el Grupo de Educación de COGAM rechaza frontalmente ataques falaces y no fundamentados contra la labor educativa que realiza. En nuestras intervenciones trabajamos para construir una sociedad más justa e igualitaria, sin imponer ninguna clase de ideología, vulnerar derechos, desorientar al alumnado, adoctrinar, ni liquidar la libertad de enseñanza. Es más, consideramos muy grave el hecho de que se anime a las familias a solicitar a las Administraciones educativas que no se incluyan contenidos referentes a la diversidad familiar y afectivo sexual, que creemos imprescindibles para paliar la lacra social de la violencia de género y las agresiones por motivos de orientación sexual e identidad de género.

 Desde nuestro Grupo de Educación hemos constatado que esta visión alarmista, intolerante e irrespetuosa es claramente minoritaria, dado el elevadísimo número de institutos de Educación Secundaria y otras entidades que solicitan nuestros talleres, así como la cálida acogida que recibimos por parte de alumnado y profesorado. Nos respalda, asimismo, una legislación sensible a la evolución de la sociedad que pretende, precisamente, que no existan personas de segunda categoría en materia de derechos sociales. Si bien se están tomando las medidas legales necesarias contra esta propaganda reaccionaria, creemos conveniente evitar confrontaciones y falsos debates que den más relevancia de la merecida a esta opinión caduca y minoritaria.

 Por todos estos motivos, las personas que formamos el Grupo de Educación de COGAM seguiremos trabajando, ahora más que nunca, para lograr que la diversidad se entienda como un valor que nos enriquece y para conseguir que en nuestra sociedad todas las personas podamos desarrollarnos plenamente, sin miedos, prejuicios, exclusión o violencia de cualquier índole. Seguiremos trabajando para que, desde nuestras diferencias individuales, construyamos una sociedad que no mire a nadie con desprecio, sino que nos acoja y nos permita vivir en libertad. Os animamos a convertir la indignación en ilusión y a luchar a nuestro lado por esta causa. 

Gracias por vuestro apoyo.